lunes, 14 de enero de 2013

La Marcha Negra en sentido inverso…Madrid – Guadalajara – Mequinenza.

A través de esos que se me antojan misteriosos caminos de las redes virtuales…hace poco he contactado con un minero. Lo más cerca que he estado de una mina fue este verano en la manifestación de la Marcha Negra que organizaron las cuencas mineras hacia Madrid. Y a lo más que llegan mis conocimientos son a lo acontecido en la rebelión asturiana de 1934, a las huelgas, a ver fotos de hombres tiznaos, y a las tristísimas imágenes de hombres derrotados sacando en bolsas a compañeros fallecidos en accidentes dentro de las galerías. Pero desde el pasado verano tengo como un cablecillo conectado a las cuencas para no perder en lo posible el contacto con este sector…alabado por muchos y criticado por otros, hay opiniones para todo. Este colectivo se me antoja  punta de lanza de lo que sería el movimiento ciudadano que debería ocupar las calles de forma permanente, así como saturar a iniciativas firmadas por todos a los partidos políticos, a los diputados, a quien haga falta para acabar con la masacre social que nos están aplicando con calzador. Mi contacto minero se llama Álvaro, trabaja en una mina en Mequinenza…entre Zaragoza y Lérida…yo no tenía ni idea de que hubiera minas en esa zona...En fin que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, yo que presto el oído a toda persona que desee hablarme de lo que mejor conoce, le pedí a Álvaro que me hablase un poco de la historia de su mina y me hiciera un resumen de lo que es su día a día. Generoso como estoy comprobando que es por el material que me está enviando, aquí comparto con todos su crónica. Gracias Álvaro, que Santa Bárbara te guarde!........Y quiero dedicarle esta entrada a su abuelo, también minero, que falleció estas Navidades, va por él.

LA  MINERIA DEL  CARBON  EN  MEQUINENZA.
Introducción: La denominada cuenca minera de Mequinenza se empieza a explotar a nivel comercial a partir de la segunda mitad del siglo XIX, se extiende por los territorios aragoneses y catalanes ya que se encuentra en una zona limítrofe teniendo como epicentro la localidad que lleva el nombre de la cuenca minera. La edad que se supone que tiene este carbón es de 35 a 25 millones de años por lo que es considerado relativamente joven. Su denominación es Lignito negro, también llamado hulla subbituminosa. Principalmente su uso hasta mitad del siglo XX fue para abastecer la industria catalana y sobre todo la industria de Barcelona. El carbón se transportaba por el rio Ebro hasta la población de Fayon distante a 20 kilómetros o bien hasta Tortosa, en ambos casos una vez descargado en los puertos se transportaba en ferrocarril hasta su destino. Las embarcaciones que realizaban estos trayectos se denominaban Llauts, podían cargar entre 18 y 30 toneladas de carbón. El auge de la minería en Mequinenza corresponde siempre a los periodos entreguerras. Actualmente se sigue extrayendo carbón pero desde hace mas de 30 años ha sido utilizado para las centrales térmicas de Escucha y Andorra en Teruel, Escatron en Zaragoza yla central de Cercs en Barcelona. Se ha pasado de tener cerca de 2000 trabajadores directos de mina a poco más de 60 en la actualidad, aunque el sistema de explotación es totalmente diferente.
  
ACTUALIDAD: Hoy día el carbón de Mequinenza se extrae con el denominado sistema de cámaras y pilares (galerías subterráneas de 5 metros de altura por 6 de anchura) con lo cual si antiguamente todo el trabajo era manual y se explotaba una sola capa de carbón ahora se explotan cuatro capas y todo el personal excepto los artilleros y los vigilantes trabajan con maquinaria especializada (camiones, palas cargadoras, jumbos de perforación y palas cargadoras de perfil bajo) ha pasado de ser un trabajo penoso a ser un trabajo mucho más agradable siempre teniendo en cuenta que tienes sobre tu cabeza más de 300 metros de montaña. Lo que diferencia la cuenca mequinenzana con las demás cuencas españolas es que las capas de carbón tienen una uniformidad horizontal cosa que difiere en las demás que se adentran en el subsuelo inclinándose hacia abajo y por ello tienen que extraerlo con el sistema de pozos o plano inclinado. Nuestra mina está declarada de primera categoría por ser una mina seca, que no tiene filtraciones acuíferas, no existe riesgo de grisú (gas metano, tan peligroso en la minería de pozos) y además en las mediciones anuales para la enfermedad minera común de la silicosis todavía a día de hoy no se han detectado indicios.



Maquina cargadora Wagner ST8 de perfil bajo usada en los años 90 en Carbonífera del Ebro. (Foto Museo Minero de Mequinenza). Como anécdota decir que este tipo de maquinas se conducen sentado de lado como puede observarse, no tiene volante, funciona con palancas para avanzar o retroceder. Esta máquina cada vez que llenaba la cuchara podía cargar alrededor de 7 toneladas de material; diferencia, que antes los mineros lo tenían que sacar a paladas y hoy día la producción se multiplica por la mecanización del trabajo.

MI   JORNADA: Me llamo Álvaro Alguero Godia tengo 35 años y trabajo en la mina Carbonífera del Ebro de Mequinenza desde julio de 1995. Tengo varias funciones a lo largo de la jornada. Soy el encargado de la recepción y distribución de los explosivos. También me encargo del laboratorio de análisis del carbón, además del control, distribución y reparto de combustibles y labores de oficina. A las 5:15 me levanto, como la mina esta a 8 km de mi casa ficho en la empresa alrededor de las 5:35 y lo primero que hago es verificar que no hay novedades con el vigilante de seguridad e inmediatamente marchar a la mina con un pequeño camión de reparto de gasóleo y dejar toda la maquinaria del interior de la mina con los depósitos llenos para los compañeros que vendrán a las 6:00. Así de este modo no se pierde tiempo en repostajes y se gana en producción. Al salir de la mina voy a mi oficina donde reviso los partes de personal del día anterior y paso la producción realizada por los compañeros del día anterior  al ordenador para entregar posteriormente al director de la empresa. Sobre las 8:00 horas llega el camión de explosivos procedente del polvorín de Torres de Segre en Lleida. Se revisa la carga, se distribuye y se lleva dentro de la mina para su utilización en el día. Más tarde al volver a salir al exterior voy al laboratorio donde hago diariamente los análisis del carbón que hemos transportado a la central térmica. Analizo calorías, humedad, azufre, cenizas y volátiles. Cada día voy a los silos de carga a recoger muestras. Cerca de las 13 horas vuelvo otra vez a la mina a realizar la operación de repostaje de la maquinaria para dejar los depósitos llenos otra vez a los compañeros que inician su jornada a las 14 horas. A las 14:05 termino la jornada. A grandes rasgos esto es lo que acostumbro a hacer cada día aunque aquí no incluyo revisiones de polvorines por parte de la Guardia civil, las visitas de los comerciales, averías etc.


PD: Por cierto, a día de hoy, 25 de enero de 2013 parece ser que Álvaro y sus compañeros no tienen trabajo ni un gran futuro por delante. Es posible que “su mina” sea de las primeras en desmantelarse. La incertidumbre nos va afectando todos.




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